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Motivación ¿Tienes lo que hay que tener?

Querer algo no es suficiente. Debes desearlo con fervor. Tu motivación debe ser absoluta para poder superar los obstáculos que, inevitablemente, encontrarás en el camino. – Les Brown –

Yo no soy psicóloga, así que nadie espere aquí un tratado sobre las diferentes teorías sobre la motivación o la falta de ella y sus soluciones. Lo que voy a expresar viene de mi experiencia, de mis logros y de mis momentos más bajos, y también de lo que veo en los demás, sobre todo en mis atletas.

runDe una manera muy sencilla, para mi la motivación es el deseo ardiente de hacer o conseguir algo, y esto es mayor cuando ese algo es aquello que te apasiona. Quizás entonces, una mejor manera de expresar lo que es estar motivado sería: Cuando nada puede impedir que hagas aquello que te apasiona.

Cuando uno está motivado se encuentra en un estado de autorrealización casi perfecto, puro, cargado de energía y de la fuerza necesaria para realizar su pasión, su sueño. En ese estado uno piensa, duerme, come y se viste con su deseo como única cosa en mente. En ese estado, no hay barreras, fronteras o impedimentos por delante. Cuando uno está motivado da igual la opinión de los demás, da igual la crisis, el dolor, la falta de tiempo o de recursos, porque siempre se encuentra un medio, y siempre se alcanza el objetivo.

Es cierto que hay otros niveles de motivación, la motivación diaria que nos ayuda a llevar a cabo tareas menos importantes para nuestro espíritu, la motivación de lograr pequeños avances en áreas relativamente intrascendentes de nuestra vida, etc. Pero la motivación a la que yo me refiero es aquella que nos pone en el estado más sublime que existe, que es un estado de auténtico poder. Es la motivación que está fuertemente arraigada a tu pasión, a aquello que mueve tu mundo, a lo que te hace vibrar, y aquello para lo que vives. Es el estado de motivación que ha permitido los grandes inventos o la evolución del hombre, y en el deporte, es lo que ha permitido romper los muros de lo que se creía eran los límites del cuerpo. Ese es el estado perfecto, y casi el único estado, en el que verdaderamente lograremos aquello que nos propongamos, da igual las barreras o las dificultades con las que nos encontremos. Y esto se aplica a cualquier faceta de la vida.

Por el contrario, si en el camino hacia lograr tus sueños encuentras excusas, si te echas para atrás, si dices lo he intentado pero…, si crees que tu vida es demasiado complicada, o que tienes demasiadas cosas encima, o que no estás hecho para ello, si tienes cualquier justificación con la que te impides a ti mismo alcanzar tu sueño, es que no estás lo suficientemente motivado, no lo deseas lo suficiente.

Sí, sí, sí, ya estoy oyendo todas las murmuraciones y quejas…. No, no, pero es que tú no entiendes… es que mi familia… es que mi trabajo… es que la economía… pero qué van a decir los demás.

No me vale. Si lo deseas, lo logras.

¿DÓNDE ESTÁ ESA MOTIVACIÓN? ¿CÓMO SE OBTIENE?

Mi experiencia me dice que este deseo, pasión, motivación, o llámalo como quieras, si es el de verdad, el “puro”, sólo se pueden encontrar dentro de cada uno. Viene de lo más profundo, del alma, del corazón, así que desgraciadamente no se puede entrenar. Pero yo creo que todos lo tenemos, cada uno hacia cosas o actividades diferentes de la vida, lo que pasa que a veces se siente y a veces no.

AliCuando la tienes, cuando sientes esa pasión, es tu deber seguirla y aprovechar su energía. Creo que, como individuos que vivimos en sociedad tenemos el deber moral para con nosotros mismos y con los demás de sacar el mayor provecho de ella y de ofrecer al mundo lo que puede salir de ese brote de energía, porque cuando tenemos una pasión que nos motiva de esa manera, lo que sale es siempre lo mejor de nosotros mismos, y eso siempre va a ofrecer algo bueno a los demás.

Por el contrario, mucha gente, yo misma en ciertos momentos, va por la vida como si fuera un zombi, dejándose llevar por la sociedad, sin sentir apenas nada y viviendo un día tras otro con una pequeña llamita en el interior, lo justo para no quedarnos a oscuras. No creo que eso sea debido a que carecemos de cosas que nos apasionen. Simplemente las circunstancias de la vida nos impiden sentir ese fuego interno, a veces incluso porque hemos aprendido a ignorarlo y a anularlo para hacer sólo lo que se espera de nosotros o lo que hace la mayoría, para ocultar lo que realmente somos y mostrarnos como los demás esperan que seamos, de esa manera ni destacamos ni somos diferentes, y así no tendremos que pensar. En ese caso la labor es sólo nuestra, somos nosotros los que teneos que trabajar en nuestro interior para redescubrir quienes éramos, o más bien quienes somos realmente, y qué es aquello que nos hace vibrar.

Lo que sí que puede ocurrir, es que ya sepamos qué es aquello que nos mueve y que nos encontremos momentos en los que la motivación falla. A veces ésta disminuye, y otras simplemente desaparece.

Es normal, que en el camino hacia cualquier logro afloren los impedimentos. Gente, personas, situaciones o dinero (o más bien su falta de él). Son baches que pueden hacer que nuestra motivación disminuya, sobre todo si pillamos unos cuantos de manera continuada: a veces todo es demasiado complicado, el cansancio se empieza a notar, nada parece que funciona, tenemos sensación de pérdida de tiempo, etc.

En esos momentos, si creemos que la pasión sigue ahí, aunque sea escondida bajo capas de desilusiones, sí que podemos trabajar para conseguir que vuelva a florecer. Las maneras son muchas y muy variadas, y de estas sí que nos hablan los psicólogos. Vídeos motivantes, ver a tus ídolos, llamar a los amigos para entrenar, planificarte unos objetivos a corto, medio y largo plazo, y especialmente insistir, no dejar que la pereza o las dificultades nos superen y seguir con la rutina o nuestra labor hasta que nos sintamos fuertes otra vez. Antes o después esa motivación regresará, y es mejor que nos pille bien preparados.

En otras ocasiones los impedimentos son enormes y nos dan un gran revés. La ilusión parece que desaparece por completo, sobre todo cuando pasan meses, o incluso años que no levantamos cabeza, y aunque buscamos no somos capaces de encontrar ese deseo que antes nos movía con tanta fuerza. En estos casos la motivación puede seguir ahí, en lugares mucho más profundos de nuestra alma, aunque no somos capaces de verla. Muchas veces sólo hay que dejarla descansar, olvidarse de ella un tiempo, dedicarse a otras cosas y disfrutar de lo que ahora se tiene. Y si de verdad está ahí, es cuestión de tiempo que vuelva a emerger. Y entonces cuando lo hace, nos pilla tan de sorpresa que a veces llega incluso con más fuerza que antes.

Pero también ocurre que, bien sea por los grandes impedimentos que hemos encontrado, o simplemente porque se le acabó su tiempo, esa motivación que teníamos desaparece para siempre. Ya no está. Y cosas que antes nos apasionaban y eran el motor de nuestra vida, ahora son cosas que vemos hacer a los demás desde la distancia, a veces incluso con indiferencia y ya sin apenas sentir nada. En ese caso, lo mejor es olvidarse de esa pasión y esperar hasta que aparezca otra que vuelva a poner rumbo a nuestros deseos.

LA MOTIVACIÓN EN EL DEPORTE

Como he dicho al comienzo de este texto, la motivación de verdad, la que a mi me gusta llamar motivación “pura”, está arraigada a una pasión. Pero también tenemos la motivación más “mundana”, la que nos mueve día a día.

En el deporte, sobre todo en el deporte popular, es frecuente encontrar ambos tipos de motivación, la segunda incluso con más frecuencia.

La motivación “pura” se encuentra en la mayor parte de los deportistas de élite, que desde que son niños han luchado y lo han dado todo por lograr su sueño, muchas veces sin obtener premios, reconocimiento ni nada a cambio. Son lo que llevan su cuerpo al límite por unas décimas o por otra meta y respiran para poder vivir su pasión.

En deportistas populares también se encuentra este tipo de motivación. Yo la he visto varias veces. Gente que trabaja y tiene una familia que le exige mucho tiempo, pero que aún así, hacen lo inconcebible por lograr su sueño deportivo. Trabajan, comen, duermen y entrenan. Punto; Sacrificando para ello amistades, horas de sueño, fines de semana, y otras comodidades.

motivacionPero la realidad es que la mayor parte de la gente hace deporte como lo hacen los demás. Su motivación no es dar lo mejor de si mismos en esta tarea. Su motivación es la que yo llamo “mundana”. A veces se plantean un objetivo, una carrera, un tiempo, ganar a… pero lo cierto es que, con esta motivación, cuando llega el momento de salir de sus límites de confort, se acobardan y empiezan a sacar excusas y a echarse para atrás. En el día a día están ahí, pero esto no es su pasión, su deseo no es lo suficientemente fuerte como hacer lo que sea necesario.

Cuando la gente me dice que no tiene tiempo para entrenar, o que está muy ocupado, o que si esto, o que si lo otro…. La conclusión siempre es la misma, no está lo suficientemente motivado. Al menos, no lo suficiente como para luchar por su objetivo.

Pero ¡ojo! ¡que esto no es una crítica!. No todo el mundo tiene que tomarse el deporte como su pasión. Para muchos es una vía de escape de la vida rutinaria, para otros, simplemente un poco de diversión, o una manera divertida de estar en forma. Y eso está bien. Así es como debe ser. Todos tienen cabida en este estupendo mundo, y cada uno tiene su papel y aporta algo importante al deporte popular o profesional.

Sin embargo, en este mundo competitivo en el que vivimos y donde el deporte popular cada vez está más profesionalizado, estos deportistas muchas veces acarrean un “pero”. Está muy bien que sólo entrenes lo que quieras, cuando quieras y como quieras. Está muy bien que el deporte sea para ti una actividad más en tu vida, pero entonces se consciente de tus limitaciones, y no esperes acabar la carrera más dura del planeta en condiciones, o bajar tu tiempo de maratón en media hora… Si al deporte sólo le das céntimos, este sólo te devolverá golosinas.

Así que la próxima vez que acabes una carrera, no te quejes de tus tiempos ni de tu rendimiento, éstos serán lo que tú les hayas dado, pero sobre todo, no juzgues a ese tipo que, “seguro que es un friki porque para ir así de rápido tienes que ser un enfermo y estar todos los días entrenando”, piensa que, para él, como para muchos otros, el deporte sí que es una pasión, y mientras tú quedas en casa porque llueve, él saca el corazón en llamas todos los días para hacer lo que más le gusta, entrenar. Si trabaja se levantará a las 4, si no trabaja, echará todo el tiempo que su cuerpo, su mente y su entrenador le permitan, soñará con su carrera, su imaginación le llevará cada día a la meta el primero, el dolor lo controlará con inteligencia para aprovecharlo en su beneficio, moverá un imperio para obtener dinero si lo necesita, y pocas cosas serán las que le impidan ponerse las zapatillas día a día y dar lo mejor de si mismo. Porque su motivación no le permitirá no hacerlo. Con esa persona motivada frente a ti, da igual cuales sean tus genes, porque no tienes nada que hacer.

Pasión, motivación, éxito y prosperidad van siempre unidas. Y en el deporte ocurre exactamente así.

Pero quiero repetir y dejar claro, que si tú no lo sientes así, no pasa nada. Disfruta del deporte en el nivel que lo sientas, y asúmelo como tal, agradeciendo y felicitándote por tus logros, que siempre serán buenos. Probablemente tu pasión será otra, y allí otros no tendrán nada que hacer frente a ti.

Pero por el contrario, si tienes esa motivación y ese deseo que a veces ni siquiera te deja dormir, no lo dejes escapar, porque es el oxígeno de la vida, y con ello, puedes lograr lo inimaginable.
Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos. -Walt Disney-