La muñeca de oro

La capacidad de sorprender con su juego que muestra en cada partido Stephen Curry no tiene límites. El mejor jugador de la pasada campaña en la NBA, lejos de relajarse en la primera mitad de esta temporada 2015/2016, ha dado un paso al frente y está mejorando sus registros de anotación, sus porcentajes y su influencia en el juego del equipo.
Campeón del anillo el pasado curso baloncestístico, Curry logró consagrar todo el talento que atesora partido a partido. Buena culpa de su evidente salto de calidad en los últimos años la tiene el trabajo duro que ha realizado, siendo el bote de balón uno de los aspectos más mejorados. Las lesiones, que en sus primeros años en NBA lastraron su progresión, sobre todo, las de tobillo, parecen haber quedado también olvidadas.

Nada frena a Curry, un jugador distinto capaz de combinar el máximo espectáculo y el juego más vistoso con los resultados más óptimos para su equipo y con las estadísticas personales mejores. De su padre, Dell Curry, toda una institución en la franquicia de los Hornets, parece haber heredado el buen tiro y la capacidad para armar la muñeca con una enorme precisión.
Stephen es sin embargo el más académico de los jugadores artistas. Otros como Jason Williams, a quien su juego quizá puede asemejarse, mostraban sobre la cancha un despliegue de virtuosismo y talento parecido al de Curry, pero sus resultados y sus estadísticas jamás gozaron de tal regularidad. Y es que suele ser extraño que un base de inspiración, como es el caso de Curry, mantenga la constancia y la solvencia en cada uno de los partidos.

Tras el último encuentro ante Los Ángeles Lakers, Curry ha dejado sus estadísticas de la temporada en 29,3 puntos; 5,3 rebotes y 6,6 asistencias como media de los partidos, una auténtica brutalidad. Su porcentaje de anotación en tiros de tres se sitúa ahora en un 44,5%, casi diez puntos porcentuales por encima de la media de los jugadores de NBA.