EDITORIAL
GANAMOS TODOS
En las negociaciones
entre instituciones y organismos internacionales, los procesos
nunca son sencillos. Conciliar intereses diversos, respetar los
derechos respectivos y, a la vez, conseguir caminar juntos, por
una misma senda, es una tarea compleja. Y las instituciones
implicadas en el Movimiento Paralímpico lo sabemos sobradamente.
La historia reciente nos lo confirma y, más allá de la defensa
de nuestras posiciones particulares (a la que nos obliga la
condición de representantes de determinados colectivos), somos
conscientes del esfuerzo que hace falta para alcanzar acuerdos y
programas de desarrollo compartidos en este terreno.
Precisamente por ello,
los resultados de la reciente Asamblea General del International
Paralympic Committee (IPC), que se ha celebrado en Sidney
(Australia) y de la que informamos ampliamente en este mismo
número, nos mueven a una posición de sincero optimismo. En
Sidney, con el consenso alcanzado, con la profunda renovación de
la estructura de gestión de IPC, hemos ganado todos. Las
personas que se incorporan a esa cúpula de responsabilidad han
acreditado, en sus trayectorias y en sus posicionamientos
previos, una actitud dialogante, abierta y comprensiva de la
complejidad que afecta a las relaciones entre los distintos
colectivos de deportistas con discapacidad. Ahora llega el
momento de demostrar, en su quehacer diario, que esas positivas
perspectivas se materializan en realidades; en definitiva, en el
avance y progreso del deporte de élite para las personas
afectadas por algún tipo de minusvalía, con el objetivo de
seguir potenciando su máxima manifestación: los Juegos
Paralímpicos de Verano e Invierno. Turbulencias
Pero el paso adelante
dado en Australia no ha sido tampoco sencillo. De hecho, la
Asamblea se inició con serias discrepancias en torno al modo en
que se planteaba la nominación de sede oficial para el IPC, que
finalmente recayó en Bonn (Alemania). Los asambleístas hicieron
una auténtica demostración de madurez democrática,
evidenciando que no tenían ninguna pega hacia la candidatura de
Bonn, recomendada por la Ejecutiva saliente (de hecho terminaron
votándola mayoritariamente); sino que se negaban a un
tratamiento paternalista y teledirigido, que minusvaloraba su
capacidad de decisión.
Son precisamente estos
tics los que -a juicio de IBSA y, por lo visto en Australia, de
la gran mayoría del Movimiento Paralímpico- debe cuidarse en
evitar el nuevo Ejecutivo. Desde el respeto y el diálogo,
difícil sería encontrar colectivos más entusiastas y
entregados a sus tareas que los de los deportistas con
discapacidad; pero las actitudes prepotentes y las políticas de
hechos consumados no podrán -venturosamente- volver a imponerse
por la vía de la presión.
En consecuencia, es una
inmensa satisfacción contemplar la composición del nuevo
Ejecutivo. IBSA quiere manifestar su ilusión y abierta esperanza
en que se abra una nueva etapa en el órgano rector del
Movimiento Paralímpico, al que -desde ya- ofrece toda la
colaboración que pueda estar en su mano. Nos felicitamos,
igualmente, de la designación de Bonn como sede oficial del
Comité. Y, en conclusión, dejamos constancia de nuestro
convencimiento de que el Movimiento Paralímpico empieza por fin
a funcionar; y que lo hace del modo adecuado y en la dirección
debida.
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