Desestimada la propuesta "democratizadora" de la Task Force IPC ABRE LAS HOSTILIDADES EN ATLANTA
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En su última Asamblea General (Tokio, noviembre 1995), el International Paralympic Comité (IPC) decidió crear un grupo de trabajo, que se bautizó como "Task Force". Sus objetivos básicos eran analizar la representatividad de las organizaciones de deportes para distintas minusvalías en el seno de IPC, reflexionar sobre las reivindicaciones que dichos estamentos venían planteando al Comité y alcanzar una plataforma reacomodadora de los organismos de decisión y de las competencias encomendadas a cada uno, en el intento de garantizar la democracia interna, el sentido común en las determinaciones y la imprescindible unidad del Movimiento Paralímpico Internacional. Las expectativas abiertas en aquel momento se han visto aguadas en Atlanta, mediante un nueva Asamblea General Extraordinaria de IPC, que han provocado el abierto enfrentamiento de IBSA y otras Federaciones internacionales.
Aprovechando la cita paralímpica de Atlanta, IPC desarrolló en la capital de Georgia una Asamblea General Extraordinaria para conocer el informe elaborado por la "Task Force" creada en Tokio y tomar las oportunas decisiones. ¿Cuál fue su posicionamiento al respecto? Pues, en primer lugar, desestimar la segunda de las 10 mociones planteadas por la encuesta; es decir, aquella que desautoriza a IPC como tal para la sanción y organización de los Campeonatos Mundiales y Regionales, reconociendo a las Federaciones Internacionales este cometido, como éstas -con IBSA a la cabeza- venían defendiendo históricamente, en el exclusivo propósito de hacer justicia a los deportistas de los diferentes tipos de minusvalía.
UNA GESTION PARTICIPATIVA
Se trataba así de reconducir la gestión de IPC hacia el objetivo original para el que fue creado: el desarrollo, promoción y gestión de los Juegos Paralímpicos de Verano e Invierno. Y se contemplaba la creación de un nuevo organismo coordinador, con el nombre de "Solidaridad Paralímpica", que serviría de plataforma conjunta de las diferentes instancias implicadas en esta parcela, con representación igualitaria del propio IPC.
La "Task Force" abordaba también un replanteamiento de los sistemas de representatividad en el seno de los órganos gestores de IPC, con miras a consolidar su eficacia y consagrar los principios de unidad que deberían derivarse de una estructura regida por las reglas democráticas.
IPC, no obstante este esfuerzo previo, parece haber decidido "romper la baraja" del diálogo. Negando la mayor (reconocer a las Federaciones el derecho y la responsabilidad de la organización de los Campeonatos Mundiales y Regionales, así como la sanción de sus respectivos reglamentos deportivos), ha imposibilitado siquiera el diálogo para alcanzar un acuerdo en los otros extremos: cuotas de participación en los órganos gestores, etc.
Enrique Sanz, como presidente de IBSA, presentó formalmente una comunicación con la postura de esta Asociación a la Asamblea Extraordinaria de Atlanta: el convencimiento de que, por este camino, el Movimiento Paralímpico se ve abocado a un nuevo periodo de inestabilidad, división e ineficacia y, en consecuencia, la reflexión de que IBSA se siente obligada a iniciar el análisis de su posible abandono de IPC. |
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APOYO INTERNACIONAL
Inmediatamente (21 de agosto), el Comité Ejecutivo de IBSA se reunió en la propia Atlanta para aprobar la iniciativa planteada ante IPC por su Presidencia. De igual modo, se decidió trasladar esta situación de enfrentamiento a la Asamblea General de la Unión Mundial de Ciegos (UMC) -reunida en Toronto (Canadá) en los últimos días de ese mes de agosto-, para que sus asociaciones y países miembros se solidaricen con el organismo que los representa en el mundo del deporte y, en consecuencia, se dirijan, defendiendo dichas reivindicaciones, a:
- El presidente de IPC, Sr. Robert Steadward.
- Al Comité Olímpico Internacional, en su calidad de soporte económico de IPC, solicitándole congele dicho sufragio material, en tanto no se resuelvan las demandas planteadas por el colectivo de deportistas ciegos y deficientes visuales.
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- Y a los medios de comunicación, a fin de hacer públicas estas resoluciones y el contenido del contencioso planteado.
IBSA ha tenido la satisfacción de recibir una respuesta unánime de apoyo por parte de la UMC. El máximo órgano de representación democrática de los ciegos en todo el mundo ha respaldado sin ambages su iniciativa, desde el convencimiento de que ésta se asienta en un criterio de justicia y racionalidad.
En la propia Asamblea Extraordinaria de Atlanta, una mayoría simple de delegados apoyó la moción 5.2 que centra la polémica desatada. No parece pues tratarse de ningún planteamiento sectarista ni descabellado, por mucho que un clima favorable a la actual dirección de IPC permitiera echarla atrás a sus actuales dirigentes.
RESPETO A LA DIFERENCIA
"Todos los callejones tienen sin duda, antes o después, salida. Pero IBSA, en estos momentos, no puede dar mayores pasos en la dirección del acuerdo, sin el compromiso explícito de IPC a respetar su derecho a organizar sus propios Campeonatos del Mundo y Regionales; a la presencia de alguno de sus representantes en los Comités Deportivos de aquellas disciplinas practicadas por ciegos y deficientes visuales; a elaborar y desarrollar -sin interferencias externas- las reglas deportivas que han de regir estos deportes y establecer los consiguientes sistemas de clasificación", manifestaba a este respecto Enrique Sanz a nuestra revista.
En definitiva, de la capacidad de diálogo que en este terreno muestre IPC en el futuro inmediato dependerá la posición definitiva de IBSA en cuanto a su vinculación y relaciones con dicho Comité en el futuro, y las consiguientes recomendaciones que en tal sentido se planteen a sus países miembros en la Asamblea General que IBSA ha de desarrollar el próximo verano. Por Fernando García
TEMORES CONFIRMADOS
Nuestros temores, lamentablemente, se han confirmado. Los actuales mandatarios de IPC se han encasillado en su eventual posición de fuerza y han cerrado la puerta que ellos mismos aparentaron abrir en noviembre pasado, con motivo de la celebración en Tokio del I Congreso de IPC.
La esencia política de la "Task Force" allí constituida ha sido derrumbada por el propio IPC en Atlanta, echando por tierra los anhelos de democratización y racionalización que IBSA viene tratando de impulsar, junto a otras Federaciones internacionales. Agotado, pues, el tiempo y la chance de la negociación, nos vemos abocados a tomar la iniciativa de la acción. En primer lugar, nos hemos dirigido al máximo órgano de representación de los ciegos en el mundo -la UMC-. Y a su través, y mediante nuestras acciones directas y las de las asociaciones integradas en IBSA, nos dirigiremos al COI, al objeto de hacer valer nuestros derechos.
Esperamos todavía, de la capacidad de reflexión y racionalidad de IPC, la consecución de un acercamiento que evite lo que podría representar un cisma sin precedentes, absurdo y para todos contraproducente en el movimiento mundial del deporte para personas con minusvalía.
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