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Sección Multimedia / Hemeroteca / Revista 11

 

Lo que pudo ser y no fue

Los Estados Unidos de América, más concretamente la ciudad de ATLANTA, han perdido una oportunidad de oro con la celebración de la última edición de los JUEGOS PARALIMPICOS. Tenían todo a su favor: dinero, poder, influencias.... y COCA-COLA, por supuesto. ¿Qué pasó?. ¿Por qué la decepción?. Todo se fue al traste "gracias" a la improvisación y a la cabezonería de unos cuantos, que no supieron estar a la altura que han estado, eso sí, los deportistas.

atleta

Javier Aguado

Sin quererlo tenemos que remontarnos a 1.992, aquel año mágico en el que todas la miradas estaban puestas en BARCELONA, una ciudad que, mirando al "Mare Nostrum", apostó por el deporte olímpico y paralímpico. Todas las personas que, de una manera u otra, estuvieron implicadas en la organización de ambos eventos -empezando por el máximo responsable y terminando por el voluntario más voluntarioso- estuvieron a la altura de las circunstancias, pero por una razón muy sencilla: CREIAN EN LO QUE HACIAN. Eso es lo que le ha faltado y fallado, precisamente, a los organizadores de ATLANTA. Nunca se han creído que organizar una PARALIMPIADA es mucho más serio de lo que parece y el resultado ahí está. Los únicos que han dado la talla son los deportistas que, gracias a su esfuerzo -durante 15 intensos días,- su tesón, su espíritu de lucha, de superación, han sabido superar todas las "barreras mentales" que otros les han interpuesto.

ALGUNAS CUESTIONES SIN RESPONDER

¿Cómo es posible que ciertas selecciones tuvieran que esperar más de seis horas para acreditarse -cítese por ejemplo a Australia, Portugal, España, Nueva Zelanda, Francia y un largo etc.?

¿Los aletas no eran merecedores de una digna ceremonia de entrega de medallas?

¿Cómo se explica que un Estadio Olímpico, con unas grandiosas dimensiones, se quede semivacío -concretamente con veinte personas- entre las que se encontraban miembros de la Familia Real Española?

¿Quién era responsable o responsables de que los resultados de las diferentes pruebas tardaran en difundirse?.

¿Por qué se producían largas colas en los comedores?.

¿Por qué el equipo de conductores de la flota de transportes se perdía antes de llegar a su destino?.

¿Por qué el Comité Paralímpico Internacional (IPC) se empeña en enfrentarse con las diferentes Federaciones Internacionales de deportes para minusválidos?

Estas y otras cuestiones quedarán en el cajón de los olvidos sin responder. Permanecerán en los archivos de la ignorancia de los dirigentes de los Juegos Paralímpicos de ATLANTA'96, porque el tiempo todo lo borra, pero tenemos la esperanza que los organizadores de SIDNEY'2000 habrán tomado debida nota de "lo que no se debe hacer nunca" y "de lo que se puede evitar", cuando puede preverse alguna anomalía.

LOS AUTENTICOS PROTAGONISTAS

Alguien puede pensar que estas líneas tienen algún afán de venganza. Se equivoca. Esta competición no pasará a la historia, evidentemente, por la pericia y el buen hacer de los organizadores. Pero -no nos cansaremos de repetirlo- los que sí han escrito una página de oro han sido los atletas, quienes al final se convirtieron en los auténticos protagonistas de una bella historia deportiva que transcurrió a lo largo de 15 extraordinarios días.

Citar a todos los que, de modo u otro, han contribuido a crear afición podría resultar imposible dentro de este comentario. Sin embargo, nos van a permitir que reflejemos, en la medida de lo posible, algunos de los momentos más emotivos que han llenado la memoria de muchos de los que hemos estado disfrutando y sufriendo en ATLANTA.

Si iniciamos nuestro somero repaso desde la ceremonia inaugural nos encontramos con flashes fotográficos difíciles de olvidar. Sin ir más lejos el semblante de los deportistas cuando desfilaron ante un estadio olímpico que, si bien no estaba al completo, si despedía una cierta complicidad que luego no se reflejó en las jornadas posteriores.

En los días de competición existen infinidad de postales grabadas también en la memoria y, a la par, difíciles de reproducir. Si bien hay ciertos momentos como la semifinal de los 200 metros en los que la atleta española, PURIFICACION SANTAMARTA, batió su propio récord del mundo y su semblante no era precisamente alegre -"No he venido a ATLANTA a ganar medallas, sino a superar mis propias marcas"-, declaraba a los medios acreditados a pie de pista. Esta puede ser la cara o la cruz de una moneda que no se antojaba igual para todos, porque a JAVIER CONDE no le dio tiempo ni a alzar los brazos en señal de triunfo cuando terminó la maratón, de forma casi exhausta.

No podemos olvidar, por supuesto, a la selección australiana de Baloncesto en Silla de Ruedas cuando se alzó con el triunfo final ante "la naranja mecánica" (HOLANDA) y , sobre todo, el momento en el que su jugador DAVID GOULD, con el dorsal 6 y amputado de las dos piernas, fue alzado por su compañeros para cortar la red de la canasta.

Pero, posiblemente, el conjunto de imágenes que se tardará más tiempo en olvidar es el que recoge al judoka inglés SIMON JACKSON que, una vez más, se convierte en el único deportista paralímpico que gana todos los combates en los que se enfrenta. Todos los especialistas consultados afirman que se trata de una excepción. De hecho, el equipo olímpico británico quiere echarle el lazo para los próximos juegos de SIDNEY 2000. Él está aun indeciso.

Una última impronta, que tampoco será fácil olvidar es la de la norteamericana TRISCHA ZORN, la mejor nadadora de todos los tiempos, superada ya su cima deportiva. Sus lágrimas y su mirada fija ante la bandera norteamericana mientras sonaba el himno nacional, hicieron conmover los cimientos del "Aquatic Center" de la Universidad de Georgia. Nos permitimos hacer un último apunte, dedicado a la gran labor que -una vez más- han realizado los voluntarios, quienes, si hubieran estado mejor dirigidos, habrían ejecutado una labor más fructífera. De cualquier modo, hemos presenciado auténticas estampas en las que chicos y chicas de todas las edades hacían verdaderos esfuerzos por que todo pareciera normal y nada caótico. Hay que reconocer que, en muchas ocasiones, eran víctimas de la agotable paciencia de muchos.

.. y EN SIDNEY ¿QUÉ?

Esa es la pregunta del millón. La cuestión que todos los que acudimos a ATLANTA nos hacíamos cuando volvíamos a pisar nuestra tierra aborigen. Las expectativas "vendidas" en la presentación que hicieron en tierras americanas fueron buenas. Sin embargo, la noticia saltaba a los teletipos un mes después de la finalización de los anteriores Juegos: el Presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de SIDNEY 2000 había presentado su dimisión ante el gobierno, por incompatibilidad en los objetivos por él propuestos y los de los dirigentes oceánicos.

No debe cundir la alarma; aún quedan cuatro años y mucho camino por andar. Si bien hay que estar atentos, sobre todo al rumbo que van a tomar las relaciones entre el IPC y las Federaciones que quedaron bastantes deterioradas, en sus reuniones de Atlanta.

De todos modos, y de lo que no cabe ninguna duda, es que el deporte para discapacitados es un valor en alza constante. Y nuestros deportistas lo saben.

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