Cerveza y deporte ¿Sí o No?

Últimamente está de moda que en las carreras, las empresas cerveceras ofrezan cerveza en la meta para hacer pubicidad con la excusa de que tiene vitaminas y carbohidratos. Nosotros, que nos gusta ese vicio más que otra cosas (y después de correr sabe muy rico, las cosas como son), vamos como locos a por ellas. Desgraciadamente la cerveza tiene alcohol, y las cosas como son, el alcohol y el deporte, no casan.

Tomar alcohol en general todos sabemos que tiene que ser en dosis limitadas, y con respecto al deporte en particular, hay muchos estudios que demuestran que disminuye el rendimiento y que afecta de otras formas muy variadas (coordinación, reflejos…). Pero el problema de tomarlo después de las carreras es sobre todo la deshidratación y la vasodilatación que causan.

El alcohol deshidrata, y todo lo que tomemos después de una carrera se absorbe y asimila muy rápido, así que si acabas de correr, estás ligeramente deshidratado y te bebes un par de cervezas, el alcohol se asimila a todo trapo e incrementas la deshidratación y prejudicas el proceso de rehidratación.

Además el alcohol altera la reposición de hidratos en el cuerpo, por lo que la recuperación es más lenta.

Al ser vasodilatador puede afectar a la recuperación de músculos y tejidos (para eso ahorraros la pasta en mallas de compresión y otras terapias similares), aparte de causar mareos, desfallecimientos, etc.

Si queréis tomaros unas cervezas después de correr, descansad, bebed agua y sales, comed algo, ducharos, esperar un par de horitas y entonces os la tomáis (pero sólo una eh!?)

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